Tener hijos en el Islam: una confianza sagrada, una responsabilidad de toda la vida y un camino al Yannah

Tahiru Nasuru··21 min de lectura
Tener hijos en el Islam: una confianza sagrada, una responsabilidad de toda la vida y un camino al Yannah

Introducción: Los hijos como una amana de Allah

Tener hijos en el islam no es simplemente un sueño personal, una expectativa cultural o una etapa natural de la vida matrimonial. Es una amana, una confianza sagrada de Allah ﷻ. Un niño no simplemente nace en un hogar; le es confiado. Esta confianza incluye su cuerpo, su corazón, su mente, sus modales, su religión y su destino eterno.

El islam considera la paternidad y la maternidad con gran seriedad. Están llenas de misericordia, alegría, ternura, cansancio, sacrificio y recompensa. Pero también conllevan responsabilidad. Los padres no solo son responsables de alimentar, vestir, dar techo y educar a sus hijos. También son responsables de guiarlos hacia Allah, enseñarles la verdad, protegerlos de la corrupción y ayudarlos a crecer sobre el islam.

Allah ﷻ ordena a los creyentes:

“¡Oh, creyentes! Protegeos a vosotros mismos y a vuestras familias de un Fuego cuyo combustible son las personas y las piedras...”
Corán 66:6 (Quran.com)

Este versículo debería sacudir el corazón de todo padre y toda madre. Enseña que la familia no es solo una unidad social; es una responsabilidad espiritual. El padre o la madre musulmán debe preguntarse: ¿se está criando a este hijo solo para el éxito mundano, o para el Yannah?

La visión islámica de la paternidad y la maternidad

La paternidad y la maternidad en el islam comienzan con la intención. Un musulmán no ve a los hijos como trofeos, adornos o prueba de éxito social. Los hijos son dones de Allah, pero también son pruebas. Traen felicidad, pero también ponen de manifiesto la paciencia. Traen amor, pero también exigen sacrificio. Ablandan el corazón, y sin embargo dejan al descubierto el egoísmo, la ira, la negligencia y la debilidad.

Un padre o una madre exitosos en el islam no son simplemente quienes logran que su hijo se vuelva rico, famoso o sobresalga en lo académico. El verdadero éxito es que el hijo conozca a Allah, Lo adore solo a Él, siga al Mensajero de Allah ﷺ, respete los derechos de los demás, honre a sus padres y viva con taqwa.

Esto no significa que se descuide la educación mundana. El islam fomenta el conocimiento beneficioso y la excelencia. Pero el padre o la madre musulmán entiende que la relación del hijo con Allah es más importante que cualquier título, carrera o reputación social.

Los hijos como bendiciones y pruebas

Los hijos están entre los adornos de esta vida mundanal, pero también son una prueba. Ponen a prueba las prioridades de los padres. Ponen a prueba si de verdad creen que la Otra Vida es más importante que la dunya. Ponen a prueba si sacrificarán comodidad, tiempo, riqueza y ego por la causa de Allah.

Un hijo puede convertirse en un camino hacia la recompensa, especialmente si es criado sobre la rectitud. El Profeta ﷺ enseñó que cuando una persona muere, sus obras llegan a su fin excepto por tres: una caridad continua, un conocimiento beneficioso o un hijo recto que suplica por él. Esto está auténticamente recogido en Sahih Muslim 1631. (Abuamina Elias)

Esto significa que una crianza recta puede seguir beneficiando a una persona incluso después de la muerte. Mucho después de que el padre o la madre haya entrado en la tumba, un hijo puede alzar sus manos y decir: “Oh Allah, perdona a mis padres”. ¿Qué tesoro podría ser mayor que ese?

Prepararse para los hijos antes del matrimonio

La preparación para los hijos comienza antes del embarazo. De hecho, comienza antes del matrimonio. La persona que uno elige como cónyuge puede convertirse en el futuro padre o la futura madre de sus hijos. No es un asunto menor.

El cónyuge no es simplemente una compañía. Pasa a formar parte del primer mundo del niño. El niño observará su oración, su manera de hablar, sus modales, su ira, su generosidad, su honestidad, su recato y su relación con Allah. Un cónyuge recto puede ayudar a construir un hogar de sakinah y taqwa. Un cónyuge negligente puede hacer mucho más difícil la crianza religiosa.

Por esta razón, los musulmanes no deben elegir pareja para casarse solo por belleza, riqueza, estatus social, tribu, nacionalidad o éxito profesional. Estas cosas pueden tener su lugar, pero no pueden sustituir al deen.

Elegir un cónyuge recto

Un cónyuge recto es una de las mayores preparaciones para tener hijos rectos. Ese cónyuge no es perfecto, pero teme a Allah. Un cónyuge recto comprende la responsabilidad ante Allah. Un cónyuge recto valora lo halal, la oración, el recato, la honestidad y los modales islámicos.

Los hijos aprenden de lo que ven cada día. Si ven a sus padres rezar, hacer du’a, hablar con sinceridad, evitar lo haram y arrepentirse después de cometer errores, el islam se vuelve real para ellos. Si ven que el islam solo se menciona en discursos pero se ignora en la vida diaria, pueden aprender contradicción en lugar de convicción.

Un hogar musulmán no debe edificarse solo sobre las apariencias. Debe edificarse sobre la taqwa.

Construir un hogar sobre la taqwa

Una casa hermosa no es necesariamente un hogar bendecido. Un hogar puede tener muebles elegantes, decoraciones costosas y comodidades modernas, y aun así estar espiritualmente estéril. Otro hogar puede ser modesto, pero estar lleno de Corán, salah, dhikr, misericordia y gratitud.

El segundo hogar es superior.

Los hijos necesitan crecer en un ambiente donde Allah sea recordado con naturalidad. Deben oír “Alhamdulillah” con sinceridad. Deben ver a sus padres rezar. Deben presenciar el arrepentimiento después de los errores. Deben aprender que el islam no es una actuación para los de fuera, sino una forma de vida dentro del hogar.

La primera madrasa de un niño es el hogar. Los primeros maestros son los padres. El primer currículo es la conducta diaria.

El nikkah y la protección del linaje

El islam honra el matrimonio y protege el linaje mediante el nikkah. Un niño tiene derecho a nacer en un marco de claridad, dignidad, responsabilidad y estructura familiar lícita. El nikkah no es simplemente una celebración. Es un pacto sagrado con consecuencias legales, emocionales, sociales y espirituales.

A través del nikkah, la intimidad se vuelve lícita e incluso puede convertirse en un acto de adoración cuando se aborda con la intención correcta y dentro de los límites de Allah. El islam no trata la intimidad conyugal como algo vergonzoso. Más bien, enseña que incluso los momentos privados deben estar vinculados al recuerdo de Allah.

Recordar a Allah antes de la intimidad

Entre las etiquetas importantes del matrimonio está la du’a antes de la intimidad conyugal lícita. Ibn Abbas رضي الله عنهما narró que el Profeta ﷺ enseñó la súplica:

“Bismillah, Allahumma jannibna-sh-shaytan, wa jannibi-sh-shaytana ma razaqtana.”

Esto significa pedir a Allah que mantenga alejado al Shaytan de la pareja y de aquello con lo que Él pueda proveerles. La narración se encuentra en Sahih al-Bukhari 6388. (Sunnah)

Esta Sunnah recuerda al matrimonio que los hijos son creados por decreto de Alá y que la protección espiritual comienza incluso antes de que el niño llegue a formarse. Muchos padres preparan ropa, nombres, habitaciones y citas médicas, pero descuidan la guía profética vinculada al comienzo de la vida familiar.

Una pareja musulmana debería revivir esta Sunnah con humildad y seriedad.

El embarazo como una etapa de adoración y súplica

El embarazo no es solo un proceso biológico. También es un tiempo de reflexión, adoración, paciencia y súplica. La madre lleva una vida por permiso de Alá. Su cuerpo cambia, sus emociones se transforman y su fortaleza puede verse puesta a prueba. Es una dificultad noble.

Es bueno que la madre embarazada continúe con la Sunnah general de los adhkar diarios, el Corán, la súplica, la oración y el recuerdo de Alá según sus posibilidades.

La madre puede pedirle a Alá un hijo recto, un corazón sano, conocimiento beneficioso, buen carácter, protección de Shaytan y firmeza en el Islam. Una súplica silenciosa hecha en medio del agotamiento puede ser inmensamente valiosa.

El padre también debe hacer súplica, brindar apoyo, procurar sustento halal y prepararse para la responsabilidad.

La responsabilidad del padre antes del nacimiento

El papel del padre no comienza después del parto. Comienza antes del nacimiento. Debe apoyar a la madre, proteger el hogar, proveer por medios halal y prepararse para liderar con misericordia.

Un padre que cree que su única obligación es la provisión económica ha entendido mal la paternidad. El sustento importa, pero la guía también. Un hijo necesita un padre espiritualmente presente, emocionalmente presente y moralmente presente.

El Profeta ﷺ dijo que toda persona es un guardián y responsable de quienes están bajo su cuidado. En el mismo hadiz, mencionó específicamente que el hombre es el guardián de su familia y responsable de ella, y que la mujer es la guardiana del hogar de su esposo y de sus hijos, y responsable de ellos. Esto se recoge en Sahih al-Bukhari 7138 y Sahih Muslim 1829. (Sunnah)

Este hadiz debería mantener alerta a ambos padres. La paternidad no es pasiva. Es pastoreo.

Recibir al recién nacido con gratitud

Cuando nace un hijo, la familia musulmana debe responder con gratitud hacia Alá. Ya sea niño o niña, el creyente acepta el decreto de Alá con complacencia. Una hija no es una decepción. Un hijo no es garantía de rectitud. Ambos son dones, y ambos son pruebas.

El Islam vino a erradicar la ignorancia de menospreciar a las hijas. El nacimiento de una niña nunca debe tratarse como una culpa de la madre ni como motivo de tristeza. Alá concede hijos varones y mujeres conforme a Su sabiduría.

Al recién nacido se le debe recibir con dhikr, súplica, ternura y gratitud, no con arrogancia, extravagancia ni competencia cultural.

Tahneek: una Sunnah para el recién nacido

Entre las prácticas de la Sunnah relacionadas con el recién nacido está tahneek. Esto consiste en ablandar un dátil y frotar una pequeña cantidad en el paladar del recién nacido. Sahih Muslim 2146b menciona la recomendación del tahneek para el recién nacido y también menciona poner nombre al niño el día de su nacimiento. (Sunnah)

El tahneek vincula los primeros momentos de la vida de un niño con la guía profética. Le recuerda a la familia que la Sunnah entra en cada parte de la vida: el nacimiento, el nombre, la comida, el sueño, el matrimonio, la adoración y la crianza.

Los musulmanes no deberían sentir vergüenza de la Sunnah. La guía no se mide por la moda, las tendencias ni la aprobación moderna. La guía es lo que Alá reveló y lo que Su Mensajero ﷺ enseñó.

Dar al niño un buen nombre

Un niño tiene derecho a un buen nombre. Los nombres llevan significado, identidad y peso emocional. Un buen nombre puede recordarle a un niño la servidumbre a Alá, la nobleza profética o el carácter recto.

Los padres deben evitar nombres con significados corruptos, arrogantes o con asociaciones que contradigan los valores islámicos. El nombre no debe simplemente sonar atractivo. Debe significar algo bueno.

Sahih Muslim 2146b incluye la mención de poner nombre al niño el día de su nacimiento y la recomendación de nombres como Abdullah, Ibrahim y los nombres de los profetas. (Sunnah)

Un nombre musulmán puede ser un recordatorio de por vida de identidad, pertenencia y adoración.

Aqeeqah: gratitud mediante el sacrificio

La aqeeqah es una práctica de la Sunnah vinculada al nacimiento de un hijo. Es un acto de gratitud hacia Alá y una forma de compartir la alegría mediante un sacrificio lícito y la generosidad.

Una referencia sólida para la aqeeqah es Sahih al-Bukhari 5472, donde el Profeta ﷺ mencionó ofrecer aqeeqah por el recién nacido varón. (Sunnah) Sunan Abi Dawud 2838 menciona que el sacrificio se realiza el séptimo día, se afeita la cabeza del niño y se le pone nombre. (Sunnah) Jami’ at-Tirmidhi 1513 transmite la narración de que son dos ovejas para un niño y una oveja para una niña. (Sunnah)

La aqeeqah enseña que la celebración musulmana debe estar vinculada a la gratitud, la adoración y la generosidad.

La fitrah de cada niño

El Profeta ﷺ dijo que todo niño nace sobre la fitrah, y luego sus padres lo hacen judío, cristiano o mago. Este hadiz se encuentra en Sahih al-Bukhari 1358. (Sunnah)

Este hadiz es fundamental en la crianza islámica. Un niño no nace espiritualmente vacío. Nace sobre una disposición natural que reconoce a Alá. Pero la familia y el entorno influyen profundamente en cómo esa fitrah es cultivada, enterrada, distorsionada o protegida.

Los padres deben comprender esto a fondo. No son influencias neutrales. Sus decisiones moldean la comprensión del niño sobre la verdad, la adoración, el pudor, la moral y la identidad.

Los padres como la primera escuela de la fe

Antes de que los niños entren en la escuela formal, ya han estudiado a sus padres. Han observado cómo hablan, discuten, rezan, gastan, perdonan, reaccionan y se arrepienten.

Un padre que miente enseña a mentir, aunque dé sermones sobre la honestidad. Una madre que murmura enseña a murmurar, aunque advierta contra los malos modales. Unos padres que retrasan la oración sin preocupación enseñan que la oración es secundaria, aunque afirmen que el Islam es importante.

Los niños notan las contradicciones. Sus corazones las registran.

Por lo tanto, los padres no deben limitarse a ordenar el Islam. Deben vivir el Islam.

La importancia del entorno

El entorno tiene una influencia poderosa. Un niño se ve afectado por la familia, los vecinos, la escuela, los amigos, los medios, el contenido en línea, los parientes y la vida comunitaria. Los padres no pueden controlarlo todo, pero no deben ser descuidados con aquello que sí pueden controlar.

Un niño rodeado de personas rectas tiene más probabilidades de escuchar palabras beneficiosas, presenciar buenos modales y ver el islam puesto en práctica. Un niño rodeado de corrupción puede ir familiarizándose poco a poco con el pecado, la vulgaridad, la arrogancia, la desvergüenza y la negligencia.

El principio islámico no es la paranoia. Es la protección responsable.

Elegir un vecindario recto

Es prudente que las familias musulmanas consideren el entorno moral y religioso antes de elegir un hogar. Esto debe plantearse como un consejo islámico práctico, no como una formulación directa de un hadiz, a menos que se cite una narración auténtica.

Una casa hermosa en un entorno espiritualmente dañino puede volverse peligrosa para la familia. Un hogar más sencillo, cerca de personas rectas, de una mezquita y de una buena compañía, puede ser mejor para el din del niño.

Alá ﷻ dice:

“Y no os inclinéis hacia los injustos, no sea que os alcance el Fuego...”
Corán 11:113 (Corpus Árabe Coránico)

Este versículo recuerda a los musulmanes que deben ser cautelosos con los entornos que normalizan la maldad y debilitan el apego del corazón a Alá.

Proteger a los niños de las influencias dañinas

Los niños se ven influidos por lo que ven y oyen repetidamente. El entretenimiento, las redes sociales, los juegos, la música, las celebridades, los compañeros y las personalidades en línea suelen transmitir valores. Enseñan a los niños qué admirar, de qué reírse, qué desear y qué imitar.

Los padres deben ser cautelosos con los medios y el entretenimiento que normalizan la desobediencia, la desvergüenza, la arrogancia, la burla de la religión o la admiración por estilos de vida pecaminosos.

Modelos a seguir y la formación de la identidad

Los niños imitan aquello que admiran. Si sus héroes son personas que glorifican el pecado, la arrogancia, la lujuria, la codicia y la rebeldía, el niño puede empezar a ver la moderación islámica como algo extraño. Si sus héroes son los profetas, los compañeros, los eruditos, los adoradores, las personas generosas y las personas valientes, su imaginación se llena de nobleza.

Los padres deben presentar activamente a sus hijos las historias de los profetas, la sira del Profeta ﷺ, los compañeros y los musulmanes rectos. Un niño necesita ejemplos de grandeza arraigados en el imán, no en la vanidad.

El padre o la madre musulmán debe seleccionar cuidadosamente a los héroes del niño.

Justicia entre los hijos

El islam ordena la justicia entre los hijos. Los padres deben tener cuidado de no generar resentimiento mediante el favoritismo en los regalos, la atención, el afecto, las oportunidades o la preocupación religiosa.

El Profeta ﷺ dijo:

“Temed a Alá y sed justos con vuestros hijos.”

Esto se recoge en Sahih al-Bukhari 2587 en el hadiz de An-Nu’man ibn Bashir رضي الله عنه. (Sunnah)

La justicia no siempre significa un trato idéntico en todos los asuntos prácticos, porque los hijos pueden tener necesidades distintas. Pero el corazón y la conducta de los padres deben ser justos. Tanto los hijos como las hijas deben recibir educación religiosa, cuidado emocional, formación moral y una manutención equitativa.

La educación religiosa como obligación parental

La educación religiosa no es opcional. No es un adorno de fin de semana. No es algo que pueda delegarse por completo en un imán, una escuela islámica o un profesor en línea.

Un niño debe aprender tawhid, salah, wudu, Corán, du’a, amor por el Profeta ﷺ, buenos modales, halal y haram, modestia, veracidad y responsabilidad ante Alá.

Esta educación debe ser cálida, sabia, constante y apropiada para la edad. La dureza puede hacer que la religión se sienta como un castigo. El descuido puede hacer que la religión parezca irrelevante. El camino profético es misericordia con firmeza, amor con claridad y enseñanza con paciencia.

Educación mundana sin descuidar la Otra Vida

El islam no se opone a la educación mundana beneficiosa. Los musulmanes necesitan médicos, ingenieros, maestros, constructores, escritores, empresarios y profesionales cualificados. La excelencia es digna de elogio cuando se persigue con intenciones y límites halal.

Pero la educación mundana no debe devorar la educación religiosa.

Un niño que sobresale en la escuela pero no sabe rezar correctamente ha sido privado de algo esencial. Un niño que domina un lenguaje académico avanzado pero no conoce los fundamentos del tawhid ha sido descuidado. Un niño que se prepara para los exámenes pero nunca se prepara para la tumba ha sido educado en un desequilibrio peligroso.

La Otra Vida es más larga que esta vida. La tumba es más segura que la graduación. El Paraíso es más grande que cualquier carrera.

El padre como pastor

Un padre musulmán no es simplemente un proveedor de dinero. Es un pastor. Su liderazgo debe ser misericordioso, presente, protector y responsable.

Debe conocer a los amigos de sus hijos, sus preocupaciones, hábitos, fortalezas y debilidades. Debe ayudarles a amar la salah, asistir a la mezquita, respetar a su madre, hablar con sinceridad y evitar lo haram.

Un padre ausente del corazón de sus hijos puede perder influencia sobre ellos. Entonces los extraños, las pantallas y los compañeros se convierten en sus guías.

La paternidad no se cumple solo pagando las cuentas.

La madre como guardiana y educadora

La madre tiene un papel inmenso en la formación del corazón del niño. Su ternura, su adoración, su paciencia, su manera de hablar, su corrección y su du’a dejan huellas profundas. Muchas personas rectas fueron formadas por madres rectas cuyos sacrificios permanecieron ocultos al público, pero eran conocidos por Alá.

Al mismo tiempo, el islam no deposita toda la carga únicamente sobre la madre. El hadiz del pastoreo menciona la responsabilidad tanto de los hombres como de las mujeres en las responsabilidades que les han sido confiadas. (Sunnah)

Criar a los hijos es una misión compartida. El padre y la madre deben cooperar en el birr y la taqwa.

Disciplina con misericordia

Los niños necesitan disciplina, pero la disciplina islámica no es crueldad. No es humillación, ira descontrolada, insulto ni dureza. Disciplina significa enseñar autocontrol, adab, responsabilidad y conciencia de Alá.

Los padres deben evitar dos extremos: el autoritarismo severo y la permisividad descuidada. La dureza puede producir miedo, hipocresía o resentimiento. La permisividad puede producir sensación de derecho y negligencia espiritual.

El camino equilibrado es una misericordia firme. Límites claros. Corrección amorosa. Expectativas constantes. Buen ejemplo. Du’a continua.

Un niño debe saber que las normas existen porque Alá importa, el alma importa y el carácter importa.

Criar a los hijos en una sociedad moralmente permisiva

Criar a niños musulmanes en una sociedad moralmente permisiva exige vigilancia. Muchas sociedades normalizan lo que el islam prohíbe y se burlan de lo que el islam honra. La modestia puede tratarse como algo atrasado. La obediencia a Alá puede presentarse como una restricción. El entretenimiento puede embellecer la desvergüenza. El consumismo puede enseñar a los niños a perseguir sus deseos sin freno.

La crianza pasiva es peligrosa en un entorno así.

Los padres deben cultivar en sus hijos una confianza firme en el Islam. Los niños no deben sentirse inferiores por ser musulmanes. Deben comprender, de acuerdo con su edad, por qué el Islam enseña lo que enseña. Necesitan amor, conversación, compañía musulmana, vínculo con la mezquita y un hogar donde el Islam se practique con belleza.

Una sociedad permisiva puede ser ruidosa, pero un hogar musulmán sincero aún puede irradiar luz.

La pregunta para la que todo padre debe prepararse

Todo padre y toda madre deberían imaginarse de pie ante Alá y siendo preguntados por los hijos que les fueron confiados.

¿Qué les enseñaste?
¿Qué permitiste que entrara en sus corazones?
¿Los protegiste de la corrupción evidente?
¿Los alimentaste con lo halal?
¿Fuiste ejemplo de salah?
¿Hiciste que el Islam les resultara amado?
¿Los trataste con justicia?
¿Hiciste du’a por ellos?
¿Diste prioridad a su Yannah o solo a su éxito mundano?

Estas preguntas deberían despertar el corazón ahora, antes de que llegue el interrogatorio final.

Los hijos rectos como recompensa perdurable

Un hijo recto es uno de los legados más hermosos que un creyente puede dejar tras de sí. La riqueza puede desaparecer. Los edificios pueden derrumbarse. La reputación puede desvanecerse. Pero un hijo recto que suplica por su padre o su madre es un tesoro.

El Profeta ﷺ enseñó que un hijo recto que ora por su padre o su madre está entre las obras cuyo beneficio continúa después de la muerte. Esto se recoge en Sahih Muslim 1631. (Abuamina Elias)

Por eso la crianza debe ser intencional. El padre o la madre musulmanes no están simplemente formando a un futuro empleado, estudiante, cónyuge o ciudadano. Están formando a un siervo de Alá.

Conclusión: criar por la causa de Alá

Tener hijos en el Islam es una bendición profunda y una responsabilidad formidable. Comienza antes del nacimiento, incluso antes del matrimonio, mediante la elección de un cónyuge recto y el establecimiento de un hogar sobre la taqwa. Continúa a través de la intimidad lícita, el recuerdo de Alá, el embarazo, el nacimiento, el tahneek, la elección del nombre, la aqeeqah, la educación, la disciplina, el entorno, la justicia y la guía a lo largo de toda la vida.

Los niños nacen sobre la fitrah. Luego los padres y el entorno les dan forma. Esto debería infundir humildad en toda madre y todo padre.

El padre o la madre musulmanes deben planificar no solo la escuela, la carrera, el matrimonio y la estabilidad económica, sino también la posición del hijo ante Alá. El mayor éxito no es que un hijo llegue a ser admirado por la gente, sino que llegue a ser amado por Alá.

Que Alá conceda a los padres musulmanes una comprensión profunda de Su religión. Que los bendiga con cónyuges rectos, hogares rectos, hijos rectos y descendencia recta. Que proteja a nuestras familias de Shaytan, de los entornos dañinos y de la negligencia. Que haga de nuestros hijos el consuelo de nuestros ojos, portadores del tawheed, seguidores de la Sunnah y gente de la Yannah.

SubhaanakAllaahumma wa bihamdik, ash-hadu an laa ilaaha illa anta, astaghfiruka wa atoobu ilayk.


Referencia

  1. Corán 66:6 — mandato de protegerse a uno mismo y a la familia del Fuego. (Quran.com)

  2. Corán 11:113 — advertencia contra inclinarse hacia los malhechores. (Quranic Arabic Corpus)

  3. Sahih al-Bukhari 6388 — du’a antes de la intimidad conyugal. (Sunnah)

  4. Sahih al-Bukhari 1358 — todo niño nace sobre la fitrah. (Sunnah)

  5. Sahih Muslim 2146b — tahneek y elección del nombre del recién nacido. (Sunnah)

  6. Sahih al-Bukhari 5472 — aqeeqah para el recién nacido. (Sunnah)

  7. Sunan Abi Dawud 2838 — aqeeqah en el séptimo día, afeitar la cabeza y poner nombre. (Sunnah)

  8. Jami’ at-Tirmidhi 1513 — dos ovejas para un niño y una oveja para una niña. (Sunnah)

  9. Sahih al-Bukhari 2587 — justicia entre los hijos. (Sunnah)

  10. Sahih al-Bukhari 7138 / Sahih Muslim 1829 — toda persona es un pastor y responsable de quienes están bajo su cuidado. (Sunnah)

  11. Sahih Muslim 1631 — el hijo recto que suplica por su padre o su madre después de la muerte. (Abuamina Elias)

  12. Fuente original: Ibraheem Abubakr Amosa, «Criar a un niño musulmán… en una sociedad permisiva.» (academia.edu)

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